La caída estacional del cabello es un fenómeno normal que ocurre principalmente en septiembre, octubre y noviembre, cuando el cuerpo se adapta al cambio de temperatura tras el verano. Durante los meses cálidos, el cabello actúa como protección contra el sol, y al llegar el otoño se desprende con mayor frecuencia.
Perder entre 50 y 100 cabellos al día es normal, aunque esta cifra aumenta en otoño sin indicar un problema de salud, siempre que no existan factores como alteraciones hormonales, tiroides, anemia, embarazo u otros padecimientos. Si aparecen zonas sin cabello o la pérdida es mayor a lo habitual, se recomienda acudir al médico para descartar condiciones adicionales.