Unas 400 cigüeñas muertas fueron encontradas junto al río Manzanares, en Getafe (Madrid), lo que encendió las alarmas por un posible brote de gripe aviar. Aunque previamente se había detectado una variante de baja patogenicidad, la magnitud del hallazgo llevó a solicitar nuevos análisis para determinar si se trata de un virus más agresivo.
Mientras se confirma el origen del foco, la región activó medidas de prevención, como prohibir la cría conjunta de aves, restringir accesos a instalaciones y reforzar controles del agua. La gripe aviar puede transmitirse a humanos solo por contacto directo con mucosas, y no por el consumo de productos avícolas.
Esta temporada el continente ha detectado más de 200 focos, una cifra elevada respecto a años recientes, pero aún menor que el gran brote de 2022.