Ahora resulta que la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar, peca de ingenua: Jura desconocer la violencia en Tecate y los supuestos sobornos millonarios que el grupo criminal de “Los Rusos” le pagaba a su hoy exesposo.

Y, casualmente, también dice que no sabía lo que hacía cuando se sentó a negociar con agencias de inteligencia de Estados Unidos.