Un descubrimiento que reaviva la historia mixteca en Oaxaca
En San Pedro Jaltepetongo, Oaxaca, un hallazgo arqueológico fortuito puso nuevamente en el centro del debate la riqueza cultural de la región mixteca. Durante trabajos de excavación para la construcción de un pozo, pobladores localizaron una tumba prehispánica correspondiente al periodo Posclásico Tardío, lo que derivó en uno de los descubrimientos comunitarios más relevantes de los últimos años en la zona.
Tras la difusión del hallazgo en redes sociales, especialistas confirmaron que se trata de un contexto funerario mixteca fechado entre los años 1300 y 1521 d.C., en el que se recuperaron alrededor de 60 objetos arqueológicos. Entre las piezas destacan ollas trípodes policromas, vasijas de pasta gris y crema, cajetes sellados, así como 26 cuentas de obsidiana negra y 12 cuentas metálicas que podrían ser de oro, lo que sugiere que la tumba perteneció a un personaje de alto rango, posiblemente un gobernante o sacerdote.
Uno de los objetos más llamativos es un colgante metálico con la representación de Ehécatl, deidad del viento, el cual habría formado parte de un collar ceremonial. El buen estado de conservación de las piezas se atribuye a una capa de material calcáreo que protegió los objetos durante siglos, pese a las condiciones húmedas del subsuelo.
Ante la viralización del caso y la polémica generada, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) intervino oficialmente para corroborar la autenticidad del hallazgo y evitar la desinformación. El 12 de enero de 2026, especialistas realizaron una inspección técnica, registraron y etiquetaron las piezas conforme a los protocolos legales y confirmaron su filiación cultural mixteca.
Por el momento, los objetos permanecen bajo resguardo de la Presidencia Municipal de San Pedro Jaltepetongo, con custodia del Comisariado de Bienes Comunales, mientras continúan los estudios y se evalúa la recuperación de restos óseos humanos asociados al sitio. El INAH reiteró que la protección del patrimonio arqueológico es una responsabilidad compartida y debe apegarse a la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos.
El caso también abrió un debate social sobre el papel de las comunidades en la conservación del patrimonio. Habitantes del municipio han expresado su interés en crear un museo comunitario para preservar y exhibir estos vestigios, buscando que el descubrimiento no solo sea resguardado, sino que también se convierta en un símbolo de identidad, memoria histórica y orgullo cultural para futuras generaciones.