Estados Unidos enfrenta una parálisis histórica tras el impacto de la tormenta invernal Fern, que ha cubierto amplias zonas del país con hielo y nieve, provocando temperaturas récord, afectaciones a la movilidad, fallas en servicios básicos y pérdidas humanas. La magnitud del fenómeno llevó a declarar estado de emergencia en varios estados.
Uno de los problemas más graves es la crisis energética, con más de un millón de hogares sin electricidad, principalmente en Tennessee, Misisipi y Texas, donde el frío extremo ha dañado la infraestructura.
El transporte aéreo también se ha visto severamente afectado, registrando más de 17 mil vuelos cancelados, lo que convierte este episodio en el peor para la aviación estadounidense en los últimos cinco años.
Además, las autoridades confirmaron al menos siete personas fallecidas por causas relacionadas con el frío extremo. Los estados más afectados son Tennessee, Misisipi, Texas, Luisiana y Carolina del Sur, mientras que grandes ciudades como Nueva York, Boston y Washington también resienten los efectos del clima extremo.