El Día de Reyes, celebrado cada 6 de enero, recuerda la llegada de los Reyes Magos al pesebre del Niño Jesús, guiados por una estrella para ofrecerle oro, incienso y mirra. Este suceso, conocido como la Epifanía, provocó temor en el rey Herodes, quien ordenó perseguir al recién nacido; sin embargo, Jesús logró salvarse gracias a que sus padres lo protegieron.
La rosca de Reyes tiene su origen en la Edad Media y su forma circular representa el amor infinito de Dios. Los adornos simbolizan las coronas de los Reyes Magos y la búsqueda espiritual de la fe. En sus inicios, se escondían objetos como habas o monedas, pero con el paso de los siglos se incorporó el muñeco de la rosca, que representa al Niño Jesús oculto para protegerse de Herodes.
Esta tradición mexicana llegó a América durante la Colonia como parte de la evangelización. Encontrar el muñeco de la rosca se considera una bendición y un signo de buena fortuna. Además, quien lo encuentra asume el compromiso de celebrar el Día de la Candelaria, el 2 de febrero, ofreciendo tamales y atole, cerrando así el ciclo del Día de Reyes.