El “perro Caramelo”, un perro mestizo de pelaje amarillo común en México, fue reconocido oficialmente como una raza nacional con el objetivo de proteger su linaje y fomentar la tenencia responsable.
Este can destaca por su resistencia, adaptabilidad y menor predisposición a enfermedades hereditarias gracias a su diversidad genética, además de su inteligencia y carácter protector.
Más allá de lo biológico, el reconocimiento tiene un impacto social importante, ya que promueve el orgullo por lo local, combate el estigma hacia los perros mestizos y fomenta la adopción. Así, el perro Caramelo deja de ser visto como callejero para convertirse en un símbolo de identidad y orgullo mexicano.