Cuando el mar sorprende: por qué una ola extrema podría volver a la Costa Atlántica
La reciente ola gigante que impactó en la Costa Atlántica argentina, especialmente en zonas como Mar del Plata y Santa Clara del Mar, encendió las alertas entre especialistas y autoridades debido a su carácter repentino y destructivo. De acuerdo con expertos en meteorología y geología costera, el fenómeno no fue un tsunami tradicional provocado por un sismo, sino un meteotsunami, una ola de gran tamaño originada por cambios bruscos en la presión atmosférica y en la dirección del viento.
Durante la tarde del evento, el mar se retiró varios metros en cuestión de minutos, lo que generó curiosidad entre turistas y bañistas; sin embargo, poco después el agua regresó con una fuerza inusual, arrastrando personas, objetos y estructuras de playa. El saldo fue trágico: una persona fallecida y más de 30 heridos. Este tipo de comportamiento del mar suele asociarse a la llegada de frentes fríos, tormentas intensas o rotaciones repentinas del viento, conocidas también como virazón, que empujan grandes volúmenes de agua hacia la costa.
Los especialistas coinciden en que la posibilidad de que un evento similar vuelva a repetirse en la Costa Atlántica existe, aunque depende de la coincidencia de múltiples variables atmosféricas poco frecuentes. No obstante, advierten que el cambio climático está alterando los patrones meteorológicos, lo que podría aumentar la frecuencia e intensidad de fenómenos extremos como los meteotsunamis, además de potenciar su impacto por el aumento del nivel del mar.
Si bien estos eventos suelen durar pocos minutos y no alcanzan la magnitud de un tsunami sísmico, su carácter imprevisible los vuelve especialmente peligrosos. Por ello, científicos y autoridades destacan la importancia de fortalecer los sistemas de monitoreo, mejorar los protocolos de alerta temprana y concientizar a la población sobre los riesgos, ya que el mar puede cambiar de forma violenta incluso en días aparentemente tranquilos.