Una ola de calor extrema afecta al sudeste de Australia, con especial impacto en el estado de Victoria, donde se han registrado temperaturas récord de hasta 48.9 °C, una de las más altas en la historia del país. El fenómeno ha provocado evacuaciones obligatorias, alerta sanitaria y un riesgo extremo de incendios forestales.
En materia de salud pública, las autoridades mantienen alerta máxima ante el aumento de golpes de calor, deshidratación y problemas respiratorios, especialmente entre adultos mayores, niños y otros grupos vulnerables.
La ola de calor de enero de 2026 se perfila como una de las más intensas registradas en Australia, reavivando el debate sobre la preparación de comunidades y gobiernos frente a eventos climáticos extremos cada vez más frecuentes.