Mitos sobre la hidratación que debes dejar de creer para cuidar tu salud
La hidratación es una de las bases más importantes para mantener una buena salud, pero también es un área rodeada de creencias erróneas que pueden afectar el bienestar diario. Expertos en nutrición y medicina advierten que muchas personas viven en un estado de deshidratación leve sin darse cuenta, lo que puede provocar fatiga, dolores de cabeza, falta de concentración, malestar físico e incluso aumentar el riesgo de enfermedades crónicas. Aunque el agua representa una gran parte del cuerpo humano y participa en funciones clave como la regulación de la temperatura, la digestión, el transporte de nutrientes y el funcionamiento del cerebro y el corazón, no siempre se consume de forma adecuada.
Uno de los mitos más extendidos es que todos los adultos deben beber ocho vasos de agua al día, cuando en realidad las necesidades de hidratación varían según el tamaño corporal, la edad, el nivel de actividad física, el clima y el entorno. Otro error común es confiar únicamente en la sensación de sed, ya que esta suele aparecer cuando el cuerpo ya presenta un ligero nivel de deshidratación, especialmente en adultos mayores. También es falso pensar que solo el agua hidrata, pues alimentos como frutas, verduras, sopas y guisos aportan una parte importante de los líquidos diarios.
El exceso de agua también puede ser perjudicial. Beber grandes cantidades en poco tiempo puede provocar hiponatremia, una condición poco común pero peligrosa que ocurre cuando los niveles de sodio en el cuerpo se diluyen demasiado. Por ello, los especialistas recomiendan consumir líquidos de manera constante a lo largo del día. Además, se desmiente la idea de que el café, el té o el agua con gas deshidratan, ya que también contribuyen a la ingesta total de líquidos. Finalmente, las bebidas deportivas no siempre son necesarias: solo se recomiendan en ejercicios prolongados o de alta intensidad, mientras que para actividades cortas el agua suele ser suficiente.
Mantenerse bien hidratado no se trata de seguir reglas rígidas, sino de escuchar al cuerpo, adaptar el consumo de líquidos al estilo de vida y dejar atrás los mitos sobre la hidratación que pueden afectar la salud sin que se note de inmediato.