El Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma dentro de la tradición cristiana.
En esta fecha, los fieles reciben una cruz de ceniza en la frente, elaborada con las palmas bendecidas del Domingo de Ramos del año anterior. Durante la imposición, el sacerdote pronuncia frases como: “Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás” o “Conviértete y cree en el Evangelio”.
La ceniza simboliza arrepentimiento, humildad y la fragilidad de la vida humana, además de representar un llamado a la conversión y a la preparación espiritual rumbo a la Pascua.
Después de recibirla, no existe una acción obligatoria específica. La Iglesia invita a dedicar el día a la reflexión, la oración y el examen personal. Aunque la ceniza puede lavarse en cualquier momento, muchos fieles optan por conservarla durante el día como signo visible de fe.