Diversas regiones de Irán han registrado intensas lluvias y nevadas tras años de sequía prolongada, generando un respiro parcial ante la crisis hídrica que afecta al país.
De acuerdo con especialistas, estas precipitaciones podrían beneficiar temporalmente a la agricultura y a las reservas de agua, especialmente en zonas que enfrentaban condiciones críticas. Sin embargo, advierten que no son suficientes para revertir los efectos acumulados de la sequía a largo plazo.
Las imágenes muestran paisajes transformados por la nieve y las lluvias constantes, mientras autoridades monitorean posibles riesgos como inundaciones o deslaves. Este cambio en el clima en Irán reabre el debate sobre los efectos del clima extremo y su impacto en la región.