Mantener la mente activa no es solo un consejo popular. Un estudio reciente sugiere que hábitos como leer con frecuencia y escribir de manera constante podría marcar una diferencia real al frenar al Alzheimer.
La investigación fue publicada en la revista Neurology y realizada por especialistas del Centro Médico de la Universidad Rush, en Chicago. El equipo, encabezado por la doctora Andrea Zammit, dio seguimiento a casi 2 mil adultos mayores con una edad promedio de 80 años que no presentaban demencia al inicio del análisis.
Leer y escribir podría frenar Alzheimer ¿Qué encontraron los investigadores?
Durante ocho años de seguimiento, 551 participantes desarrollaron Alzheimer. Sin embargo, quienes mantuvieron mayor actividad intelectual a lo largo de su vida mostraron cifras más alentadoras.
Los datos indican que las personas con estimulación mental constante tuvieron:
- 38% menos riesgo de Alzheimer
- 36% menos probabilidad de deterioro cognitivo leve
Además, la aparición de la enfermedad se retrasó en promedio cinco años. En algunos casos de deterioro leve, la diferencia alcanzó hasta siete años.
¿Qué es el “enriquecimiento cognitivo”?
Los especialistas evaluaron la estimulación mental en tres etapas de la vida: infancia, edad media y adultez mayor. No se trató solo de medir cuántos libros se leen actualmente, sino de analizar un patrón sostenido durante décadas.
Tomaron en cuenta actividades como:
- Lectura habitual
- Escritura frecuente
- Aprendizaje de idiomas
- Juegos de estrategia
- Visitas a espacios culturales
Con estos datos asignaron una puntuación global. Quienes obtuvieron niveles más altos mostraron mejor desempeño en pruebas cognitivas.
¿Protege incluso si ya hay daño cerebral?
En casi 950 autopsias realizadas como parte del estudio, se detectaron placas asociadas al Alzheimer incluso en personas con alta actividad intelectual. Sin embargo, su rendimiento cognitivo en vida fue mejor que el de quienes tuvieron menor estimulación.
Este hallazgo respalda la teoría de la “reserva cognitiva”, que plantea que un cerebro ejercitado durante años resiste mejor el deterioro.
¿Qué significa esto para la vida diaria?
No se trata de cambios extremos. Los investigadores señalan que integrar actividades intelectuales sencillas —leer un libro, escribir notas, aprender algo nuevo— puede fortalecer el cerebro con el paso del tiempo.
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