China dio un paso histórico en la carrera espacial con el exitoso vuelo de prueba del cohete Larga Marcha-10B, lanzado desde el cosmódromo de Wenchang, en la isla de Hainan. La misión logró colocar un satélite en la órbita prevista y, minutos después del despegue, la primera etapa del cohete regresó para realizar un aterrizaje vertical sobre una plataforma marítima, convirtiéndose en el primer retorno controlado exitoso de un propulsor reutilizable desarrollado por el país. Este avance fortalece el programa espacial chino al impulsar el desarrollo de cohetes reutilizables, una tecnología que busca reducir los costos y aumentar la eficiencia de futuras misiones de exploración.