Un grupo armado protagonizó un asalto de alto nivel en Nápoles, al irrumpir en una sucursal de Crédit Agricole y tomar como rehenes a 25 personas durante casi dos horas. Los delincuentes, que portaban armas y máscaras de actores famosos, mantuvieron a empleados y clientes encerrados sin ejercer violencia física directa. Mientras las fuerzas especiales se preparaban para intervenir, los asaltantes ejecutaron un plan cuidadosamente diseñado: habían perforado el suelo previamente y lograron escapar a través de un túnel conectado al sistema de alcantarillado. El caso ha generado asombro por su nivel de planeación, siendo comparado con escenas de cine, mientras autoridades continúan con la investigación para dar con los responsables.