En 2026, el cambio climático se ha convertido en un factor crítico para la salud pública en México, con hasta 80% de la población en riesgo por fenómenos extremos como olas de calor, tormentas, sequías e inundaciones.
El aumento de temperaturas eleva casos de golpes de calor, deshidratación y agrava enfermedades cardiovasculares y respiratorias, especialmente en niños y adultos mayores. Además, el calor y las lluvias intensas favorecen la propagación de vectores como el mosquito del dengue y aumentan enfermedades gastrointestinales tras inundaciones.
Para enfrentar estos riesgos, se recomiendan acciones preventivas: reducir emisiones, usar transporte público, ahorrar agua, mantenerse hidratado, vacunarse y buscar atención médica inmediata. La capacidad de respuesta oportuna será clave para proteger la salud de millones de personas.