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Hallan altar con ofrendas humanas cerca de la Zona Arqueológica de Tula

El INAH encontró un altar con cráneos, huesos y piezas de obsidiana cerca de Tula, un hallazgo que ayudaría a entender la antigua capital tolteca.

Hallazgo arqueológico en Tula revela pistas sobre rituales y urbanismo tolteca

El hallazgo arqueológico en Tula, realizado por especialistas del INAH cerca de la Zona Arqueológica de Tula, abre una nueva ventana para entender cómo se organizaba la antigua capital tolteca y qué tipo de prácticas rituales se llevaban a cabo en ese territorio. Durante trabajos de salvamento por las obras del Tren de Pasajeros Ciudad de México–Querétaro, los arqueólogos localizaron un altar y diversas ofrendas a unos 300 metros de la barda perimetral del sitio, en una zona cercana a Tula Chico, en Hidalgo. De acuerdo con los expertos, este altar en Tula podría corresponder a la fase Tollan, es decir, entre los años 900 y 1150 d.C., una etapa clave para la historia de la ciudad.

El altar en Tula mide aproximadamente un metro por lado y presenta una construcción de piedra careada con al menos tres cuerpos bajos, sin escalinatas. Su base está hecha de cantera, aparentemente andesita, mientras que en la parte superior se identificaron cantos rodados y roca de basalto. Este hallazgo en la Zona Arqueológica de Tula fue posible luego de que los arqueólogos detectaran un pequeño apisonado en un pozo de sondeo, lo que permitió ampliar la excavación y ubicar las esquinas y los vértices de la estructura.

Lo más impactante del hallazgo arqueológico en Hidalgo fue la presencia de ofrendas humanas alrededor del altar en Tula. En tres de sus lados se encontraron restos óseos humanos, incluidos cuatro cráneos y huesos largos, posiblemente fémures. Junto a ellos también aparecieron vasijas de cerámica, fragmentos de obsidiana y navajillas, elementos que refuerzan la idea de un espacio ceremonial o ritual. Además, en niveles más profundos se detectaron otras osamentas incompletas y restos de estuco, lo que sugiere que el área tuvo una función simbólica importante dentro de la antigua capital tolteca.

Los especialistas del INAH consideran que es poco probable encontrar esqueletos completos, ya que todo apunta a que las ofrendas en Tula pudieron haberse realizado solo con ciertas partes de los individuos. Ahora, los restos serán estudiados en laboratorio para conocer datos como edad, sexo, posibles patologías e incluso señales de decapitación. En conjunto, este descubrimiento cerca de la Zona Arqueológica de Tula no solo aporta información sobre las ofrendas y rituales toltecas, sino que también fortalece el conocimiento sobre la traza urbana de la capital tolteca y subraya la importancia de proteger el patrimonio histórico durante grandes obras de infraestructura.

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