El dengue en México se mantiene como un reto de salud pública, impulsado por el cambio climático, la urbanización desordenada y la adaptación del mosquito Aedes aegypti.
Los brotes cíclicos de dengue han registrado picos en 2014, 2019 y 2024, por lo que especialistas advierten un posible repunte entre 2028 y 2029. Aunque en 2025 los casos disminuyeron, la circulación de distintos serotipos mantiene el riesgo.
La prevención del dengue depende de eliminar agua estancada, usar repelente y reforzar la vigilancia sanitaria.