Un código QR microscópico que podría cambiar el futuro del almacenamiento de datos
Un grupo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Viena (TU Wien) logró crear el código QR más pequeño del mundo, un avance científico que ya fue reconocido por el Libro Guinness de los Récords. Este diminuto código mide apenas 1.98 micrómetros cuadrados, lo que significa que es más pequeño que la mayoría de las bacterias y completamente invisible para el ojo humano. Para poder observarlo, los científicos tuvieron que utilizar un microscopio electrónico, ya que sus píxeles individuales miden solo 49 nanómetros, aproximadamente diez veces menos que la longitud de onda de la luz.
El código QR microscópico fue grabado en una capa ultrafina de cerámica utilizando haces de iones, una técnica de precisión que permite crear estructuras extremadamente pequeñas. Aunque fabricar elementos a escala nanométrica no es algo completamente nuevo en la ciencia, lo que realmente destaca de este proyecto es la estabilidad del material utilizado, ya que evita que los átomos se desplacen y alteren la información almacenada.
Tecnología que podría guardar información durante siglos
Uno de los aspectos más relevantes de este código QR microscópico es su potencial para revolucionar el almacenamiento de datos. Según los científicos de TU Wien, la información grabada en materiales cerámicos podría mantenerse intacta durante siglos o incluso milenios, a diferencia de los sistemas actuales de almacenamiento magnético o digital que suelen deteriorarse con el paso del tiempo.
Además, esta tecnología tiene una gran ventaja: no requiere energía constante para conservar los datos, ni sistemas de refrigeración o migración periódica de información, lo que la convierte en una alternativa muy eficiente desde el punto de vista energético.
Un récord que también impulsa nuevas tecnologías
El récord Guinness del código QR más pequeño del mundo, establecido el 1 de diciembre de 2025, fue desarrollado en colaboración con la empresa tecnológica Cerabyte. Este nuevo logro superó el récord anterior, que pertenecía a la Universidad de Münster, donde en 2024 se había creado un código QR de 5.38 micrómetros cuadrados.
Más allá del récord, los investigadores consideran que este tipo de avances podría abrir la puerta a nuevas formas de almacenar información a largo plazo, inspiradas en cómo las antiguas civilizaciones grababan datos en piedra o cerámica para preservarlos durante siglos. Gracias a esta tecnología, en el futuro podríamos contar con sistemas de almacenamiento mucho más duraderos, estables y eficientes que los actuales.