En 2026, las bodas con personajes virtuales, nacidas de la cultura otaku en Japón, se han convertido en un fenómeno internacional con ceremonias presenciales o en línea en países como Australia, Alemania y Rusia. Estas uniones están ligadas a la fictosexualidad, donde las personas proyectan atracción emocional hacia avatares o personajes ficticios. Expertos destacan que este amor no confunde ficción con realidad, sino que refleja emociones auténticas en la era digital y de la inteligencia artificial.