El show de medio tiempo de Bad Bunny se convirtió en un momento histórico al ser el primero encabezado por un artista latino y al incluir una boda real en plena presentación. La pareja que apareció vestida de novios no estaba actuando: se estaba casando de verdad. Ellos habían invitado a Bad Bunny a su boda, y como sorpresa, el cantante propuso celebrar la ceremonia durante el espectáculo. La boda se llevó a cabo mientras Lady Gaga interpretaba Die With a Smile, con un ministro certificado oficiando los votos y un pastel de tres pisos integrado a la escenografía, sellando una presentación que ya es parte de la historia del entretenimiento.