Cuando jugar también es aprender y conectar
LEGO nació como un simple juguete, pero con el paso de los años se ha transformado en una herramienta clave para el aprendizaje, el desarrollo emocional y la comunicación. Sus bloques no solo estimulan la creatividad, también fortalecen habilidades como el pensamiento espacial, la resolución de problemas y la paciencia, ya que construir implica intentar, equivocarse y volver a empezar. Por eso, hoy LEGO se utiliza en escuelas de distintos países para enseñar desde conceptos básicos hasta áreas más complejas como ciencia, tecnología y robótica, convirtiendo el juego en una experiencia educativa sin que los niños lo perciban como una obligación.
Uno de los usos más relevantes es la llamada LEGO terapia, un método que aprovecha el trabajo en equipo con roles definidos para mejorar la comunicación y las habilidades sociales, especialmente en niños con dificultades para interactuar. A través de dinámicas estructuradas, los participantes aprenden a escuchar, seguir instrucciones y colaborar para alcanzar un objetivo común. Así, pieza por pieza, LEGO demuestra que jugar no solo entretiene, sino que también puede unir, enseñar y abrir nuevas formas de expresión y aprendizaje.