Un estudio de la Universidad de Sídney ha comprobado que la atracción por la comida chatarra tras beber algunas copas se debe a una alteración hormonal, y no a una falta de autocontrol.
¿Qué dice el estudio sobre la relación entre beber y comida chatarra?
De acuerdo con el estudio, el alcohol activa la hormona FGF21, encargada de advertir al cerebro cuando el cuerpo necesita proteínas, culminando en la necesidad de saciar esa necesidad con sabores intensos.
Es importante destacar que la comida chatarra imita estos sabores con grasas, sal y potenciadores, pero al carecer de proteína real, el cerebro no registra saciedad, provocando que comamos en exceso.
Sin embargo, esta misma hormona reduce temporalmente el interés por los postres o alimentos dulces, lo que explica por qué preferimos consumir alitas, hamburguesas o pizzas.
¿Cómo saciar el antojo y evitar el aumento de peso?
Si sumamos los alimentos chatarra que comemos, provocado por la hormona FGF21, el riesgo de obesidad se dispara y el cuerpo prioriza sacar el alcohol y almacenar las grasas de los alimentos ultraprocesados.
Así que la solución es simple, solo debes comer proteínas reales, como legumbres, pescado, huevos o frutos secos.
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