Una tormenta geomagnética hacia la Tierra, provocada por una potente eyección de masa coronal expulsada por el Sol, mantiene la atención de especialistas debido a su intensidad y a las posibles afectaciones que podría generar en sistemas tecnológicos durante los próximos días.
¿Cuándo y dónde impactará la tormenta geomagnética hacia la Tierra?
La actividad más intensa de la tormenta geomagnética hacia la Tierra se espera entre el 8 y el 9 de junio de 2026.
Este fenómeno no impactará una región específica, ya que sus efectos se producirán sobre la magnetosfera terrestre, la capa magnética que rodea y protege a la Tierra de la radiación espacial.
Sin embargo, los pronósticos indican que la mayor intensidad ocurrirá durante el 8 de junio, cuando el fenómeno alcance una clasificación G3, considerada fuerte dentro de la escala utilizada para medir tormentas geomagnéticas. Para el 9 de junio se prevé una intensidad G2, catalogada como moderada.
A G3 geomagnetic storm Watch has been issued for 8 Jun, and a G2 geomagnetic storm Watch has been issued for 9 Jun for the anticipated arrival of the CME that left the Sun on 6 Jun. Stay tuned for updates! pic.twitter.com/hXjzAX9Io4
— NOAA Space Weather Prediction Center (@NWSSWPC) June 6, 2026
¿Qué afectaciones podría provocar la tormenta geomagnética hacia la Tierra?
Los principales efectos de una tormenta geomagnética hacia la Tierra suelen concentrarse en infraestructuras tecnológicas y sistemas que dependen de señales electromagnéticas.
Entre las posibles afectaciones destacan fluctuaciones temporales en redes eléctricas, errores en sistemas de navegación satelital, degradación de señales GPS y alteraciones en comunicaciones de radio de alta frecuencia.
Asimismo, los satélites en órbita baja podrían experimentar mayor fricción atmosférica debido al calentamiento de las capas superiores de la atmósfera, situación que obliga en algunos casos a realizar ajustes de trayectoria.
En el sector aeronáutico también podrían registrarse modificaciones en algunas rutas de largo alcance, especialmente aquellas que atraviesan regiones cercanas a los polos, donde los efectos de la actividad geomagnética suelen ser más intensos.
Hasta el momento, no existe evidencia de que una tormenta geomagnética hacia la Tierra represente un riesgo directo para la población que permanece en la superficie del planeta.
Tampoco se prevén daños directos en teléfonos celulares, computadoras domésticas o redes inalámbricas utilizadas de forma cotidiana.
Aunque, uno de los efectos más visibles del fenómeno podría ser la aparición de auroras en latitudes donde normalmente no son observadas, debido a la interacción entre las partículas solares y la atmósfera terrestre.
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