Una huida a toda velocidad que terminó en choque
Una persecución policial en Ohio, Estados Unidos, encendió las alertas luego de que una adolescente de apenas 13 años robara un automóvil y lo condujera a velocidades que alcanzaron los 160 kilómetros por hora, poniendo en riesgo su vida y la de otros conductores. El hecho ocurrió la noche del 5 de enero de 2026, cuando un lector de placas detectó el vehículo reportado como robado en el condado de Montgomery y alertó a las autoridades de la ciudad de Bowling Green. Al intentar detenerla, la menor aceleró e inició una peligrosa huida sin que los oficiales supieran inicialmente su edad.
Durante la persecución, el auto pasó frente a patrullas de otras localidades sin detenerse y terminó chocando contra otro vehículo en un distribuidor vial. A pesar de lo aparatoso del impacto, el conductor del otro automóvil resultó ileso. Tras el choque, la adolescente y su acompañante, una menor de 15 años, descendieron del vehículo e intentaron escapar a pie, pero fueron rápidamente detenidas por la policía.
Las autoridades confirmaron que ambas adolescentes provenían de un hogar grupal y que el robo del auto habría ocurrido después de que un cuidador les quitara el teléfono celular como castigo, lo que detonó la decisión de huir. La conductora de 13 años fue trasladada a un hospital con una lesión en el hombro, mientras que la joven de 15 años comparecerá ante un juez del Tribunal de Menores. Ambas enfrentan cargos por uso de propiedad robada y por no acatar las órdenes de la policía, en un caso que ha generado debate sobre la supervisión de menores y los riesgos de este tipo de conductas.