Con la temporada de lluvias también regresan las dudas sobre su posible relación con los sismos, pues uno de los mitos más comunes es que las fuertes precipitaciones pueden provocar temblores o hacer que se sientan con mayor intensidad, pero la explicación científica apunta en otra dirección y está relacionada con el llamado "suelo esponja". En TV Azteca Puebla te contamos de qué se trata.
¿Las lluvias pueden provocar sismos?
De acuerdo con información oficial del Servicio Sismológico Nacional (SSN), las lluvias no tienen la capacidad de generar sismos ni de activar fallas geológicas; aunque durante las tormentas cae una gran cantidad de agua, esta únicamente penetra las capas superficiales del suelo. Los sismos, en cambio, se originan a varios kilómetros de profundidad, donde el agua de lluvia no llega ni modifica la presión de las rocas que provocan los movimientos tectónicos.
¿Por qué los temblores se sienten más fuertes en la CDMX?
La Ciudad de México está asentada sobre antiguos lagos, por lo que gran parte de su territorio presenta el llamado efecto esponja o suelo esponja, un terreno con gran contenido de agua; de acuerdo con expertos en geofísica de la UNAM, este tipo de suelo produce un fenómeno conocido como amplificación sísmica: cuando las ondas de un sismo atraviesan este terreno, disminuyen su velocidad, pero aumentan su tamaño, haciendo que el movimiento se perciba durante más tiempo y con mayor intensidad.
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