Los sismos son comunes en varios estados del país; sin embargo, hay una zona que representa un punto crítico en el mapa nacional debido a sus características geológicas: se trata de la Brecha Sísmica de Guerrero, la cual ha permanecido en silencio sísmico por más de cien años, pero que podría liberar una gran cantidad de energía acumulada. Es por ello que en TV Azteca Puebla te explicamos cuáles podrían ser los estados afectados en caso de que ocurriera un sismo de gran magnitud en esta zona.
¿Por qué es tan peligrosa la Brecha Sísmica de Guerrero?
De acuerdo con lo detallado por la plataforma SkyAlert, existe una franja costera de aproximadamente 200 kilómetros que se extiende entre Petatlán y Ometepec, en el estado de Guerrero, donde este proceso ocurre en un escenario particular. A esta región se le conoce formalmente como la Brecha de Guerrero, una zona geográfica que lleva un largo periodo sin liberar de forma importante la energía acumulada a través de un terremoto de gran magnitud. Esto, en el lenguaje de la sismología, se traduce en un área de atención prioritaria.
Esta zona ha generado preocupación entre los especialistas debido a que ha permanecido en silencio sísmico durante aproximadamente 115 años, acumulando estrés tectónico. Su última ruptura importante de interfaz se registró en 1911.
Por lo tanto, los modelos científicos estiman que esta energía concentrada tiene el potencial de generar un sismo de magnitud entre 7.5 y 8.4, lo que convierte a este sector en un recordatorio de que la prevención debe ser parte de nuestra rutina diaria.
No obstante, no existe en el mundo ninguna tecnología, algoritmo o método científico capaz de predecir la fecha exacta, la hora o el minuto en que ocurrirá el próximo gran movimiento telúrico.
¿Cuáles podrían ser los estados afectados por un megaterremoto en la Brecha Sísmica de Guerrero?
Los especialistas han detallado que, en caso de que ocurriera un sismo de gran magnitud con epicentro en la Brecha Sísmica de Guerrero, los efectos podrían sentirse con distinta intensidad en varios estados del centro y sur de México, dependiendo de la magnitud, la profundidad del evento y las condiciones locales del suelo.
Entre las entidades que históricamente registran mayor percepción y posibles afectaciones se encuentran Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Morelos, Puebla, Estado de México, Ciudad de México y, en algunos casos, Tlaxcala y Veracruz. La mayor preocupación se concentra en zonas con alta vulnerabilidad sísmica o con suelos que amplifican las ondas, como ocurre en diversas áreas de la Ciudad de México.
Sin embargo, las consecuencias de cada evento dependen de sus características específicas y de las condiciones de construcción e infraestructura de cada región.
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