Banquetes, luz, wifi y agua caliente; vehículo con escolta y chófer al frente. Tanque de gasolina lleno, el refri repleto; camisa bien planchada y trato de respeto. Copa de whiskey para cerrar la jornada… y botiquín lleno de medicinas si la panza está pesada.
Qué realidad tan lejana, tan cómoda y perfecta… para la mayoría del pueblo con hambre que usted representa. Eugenio Martínez Enriquez salió más castrista que Díaz-Canel.