Francisco Garduño, extitular del Instituto Nacional de Migración y cercano al expresidente AMLO, tomó las riendas de la dependencia cuando millones de migrantes abarrotaban los muros en busca del sueño americano.

Su única sentencia fue una disculpa pública tras la tragedia. Cuando la oficina en Ciudad Juárez se envolvió en llamas en 2023, nadie abrió la puerta a 40 migrantes que terminaron muriendo, sin embargo, la ley nunca llegó hasta el hombre de más alto rango y fue protegido por el manto de impunidad de la “4T”.