Eran Edmundo y Francisco, quienes estaban internados en un hospital ubicado en la diagonal Defensores de la República, ambos sufrieron quemaduras de tercer grado en el 90 por ciento del cuerpo, durante el siniestro ocurrido el 22 de junio. Las autoridades informaron que la familia de uno de los trabajadores fallecidos decidió donar sus órganos.