A vuelta de rueda y con precaución es la única opción para cruzar la entrada de Cuautlancingo para evitar quedar atrapados en el agua que por cierto cubre banquetas y guarniciones.
Aquellos peatones de que tienen el valor de cruzar lo hacen sabiendo que sus pies se van a mojar, sin embargo buscan hacer el intento para evitar caer en la zona.