En lugares como Múnich, la gente disfruta de la belleza del invierno, patinando sobre canales y construyendo muñecos de nieve; en la capital alemana y en Bruselas, aunque las calles están resbaladizas y el viento sopla fuerte, muchos aprovechan para divertirse con trineos y aventándose bolas de nieve. Es un momento para abrigarse y disfrutar de la magia de las nevadas, mientras la naturaleza nos regala su espectáculo invernal.