Desde finales de enero, más de 200 maestras y maestros poblanos han tomado las calles mediante protestas para denunciar que la SEP Puebla, encabezada por Manuel Viveros Narciso, mantiene secuestradas 247 plazas definitivas que ya fueron ganadas por mérito propio, aseguran los docentes.
El conflicto, que estalló tras el silencio del gobierno de Alejandro Armenta durante el regreso a clases, se mantiene trabado bajo el argumento oficial de una auditoría a gestiones pasadas; una revisión que, para los afectados, no es más que un escudo político que los mantiene en la incertidumbre financiera y deja a cientos de alumnos sin docentes frente a grupo.
Hasta el 17 de marzo, las protestas en Puebla se intensificaron luego de que docentes denunciaran que 247 plazas definitivas continúan sin asignarse pese a la necesidad en las aulas.
Maestras han señalado que cumplieron con los procesos establecidos; sin embargo, la asignación permanece detenida. La inconformidad crece ante la cercanía del 30 de mayo, fecha límite que consideran clave para resolver la situación.
La falta de docentes en distintos niveles educativos refuerza el reclamo, especialmente en regiones de Puebla donde los grupos permanecen sin titular frente a grupo.
Auditoría frena asignación y genera desconfianza entre maestros de Puebla
Las protestas por la entrega de plazas en Puebla también apuntan al argumento de una auditoría interna como causa del retraso en la asignación de espacios.
El proceso de revisión, que involucra miles de plazas autorizadas en años anteriores, mantiene congeladas las vacantes mientras se investigan presuntas irregularidades. Esta situación ha generado incertidumbre entre las docentes, quienes cuestionan que el proceso administrativo impacte directamente en sus derechos laborales.
La figura del titular de la dependencia, Manuel Viveros Narciso, se mantiene en el centro de las críticas, al considerar que no se han dado soluciones concretas pese al paso de los meses.
Origen del conflicto y escalada de protestas por falta de entrega de plazas en Puebla
Las protestas por la entrega de plazas en Puebla comenzaron formalmente a finales de enero de 2026, cuando docentes detectaron que la asignación para el ciclo 2025-2026 no avanzaba.
El 29 de enero se registraron las primeras movilizaciones públicas para exigir la liberación de plazas base. Para el 5 de febrero, la inconformidad escaló con una protesta frente a las oficinas de la dependencia, donde se lanzó la consigna de que la falta de asignación también representa una irregularidad.
Posteriormente, el 13 de febrero se llevó a cabo otra movilización tras una mesa de trabajo que no dejó acuerdos claros, lo que aumentó el descontento. En marzo, la presión creció: el día 6 se registró una nueva protesta con participación de docentes y padres de familia, quienes señalaron afectaciones directas en las clases.
El 11 de marzo el conflicto subió de tono tras movimientos internos en diversas instituciones educativas, lo que fue interpretado como una medida sin consenso.
Por lo que, a casi dos meses del inicio del conflicto, la respuesta institucional se mantiene sin cambios, lo que ha derivado en nuevas convocatorias a movilizaciones para presionar antes de que concluya el mes.
Los docentes también han dirigido señalamientos hacia la administración estatal encabezada por Alejandro Armenta, al exigir una intervención directa para destrabar el proceso.
Mientras el proceso sigue detenido, persisten vacantes en escuelas de distintos niveles. La falta de asignación no sólo impacta a las docentes que esperan una base, sino también a estudiantes que continúan sin profesor en algunas materias.
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