En Puebla, usuarios enfrentan retrasos y aglomeraciones mientras el gobernador Alejandro Armenta impulsa un cablebús con estudios restringidos por cinco años y advertencias sobre riesgos financieros. Expertos señalan tala de árboles y permisos incompletos; críticos ya comparan la obra con el “Tren Maya de Puebla” por su falta de viabilidad técnica y social.