El reconocimiento lo obtuvo por su trabajo en la película Sinners, donde su propuesta visual destacó por el uso de luz, composición y estilo cinematográfico que capturó la atención de la crítica. Su triunfo marca un momento histórico para la industria del cine, ya que durante décadas esta categoría había estado dominada por hombres. Con este logro, Arkapaw abre camino para que más mujeres sean reconocidas en áreas técnicas del cine, consolidando su nombre como una de las figuras más influyentes de la fotografía cinematográfica.