Después de 19 temporadas, Mike Tomlin dejó de ser entrenador en jefe de los Pittsburgh Steelers, marcando el final de una de las etapas más estables en la historia de la NFL. Desde su llegada en 2007, Tomlin logró una hazaña poco común: nunca tuvo una temporada perdedora, consolidando a los Steelers como un equipo competitivo año tras año.
Durante su gestión, Pittsburgh alcanzó 13 apariciones en playoffs, conquistó 8 títulos divisionales y ganó el Super Bowl XLIII, uno de los mayores logros de la franquicia en la era moderna. Sin embargo, en los últimos años, el éxito en postemporada se volvió esquivo, con múltiples eliminaciones consecutivas que aumentaron la presión sobre el proyecto.
La derrota ante los Houston Texans fue el punto de quiebre que aceleró su salida, cerrando así un ciclo histórico. Aunque los resultados recientes influyeron en la decisión, la etapa de Mike Tomlin queda marcada como una de las más longevas y consistentes en la NFL moderna.