Cruz Azul inició el Clausura 2026 en una situación atípica: jugar como local fuera de casa. Ante la falta de un acuerdo para permanecer en Ciudad Universitaria, La Máquina se mudó temporalmente al Estadio Cuauhtémoc, en Puebla, lo que implica un traslado semanal de casi 135 kilómetros desde su base en la Ciudad de México para cada partido como local.
El desafío no se limita a lo deportivo, ya que el club también deberá construir un ambiente propio en una plaza ajena, mientras que la afición celeste enfrenta el reto de viajar para apoyar al equipo. Un arranque de torneo marcado por la logística, la adaptación y la presión de hacer sentir casa lejos de casa.