El Girona FC tiene un “fichaje” muy especial que no anota goles ni da asistencias, pero se ha convertido en uno de los elementos más queridos del equipo: Canya, una perrita Labrador de 6 años. Desde hace cuatro temporadas forma parte del vestidor y su presencia ha sido clave en momentos de tensión, especialmente durante el medio tiempo. Su capacidad para reducir el estrés, levantar el ánimo y fortalecer la unión del grupo la ha convertido en una figura fundamental fuera de la cancha. La historia se ha vuelto viral, recordando que, a veces, el mayor impacto en un equipo no viene del talento deportivo, sino del apoyo emocional.