La Liga MX aprobó un nuevo modelo de gobierno con el objetivo de modernizar la estructura del futbol mexicano y mejorar la toma de decisiones dentro de la liga.
Este nuevo esquema contempla una reorganización de los órganos directivos, así como la implementación de controles más estrictos en la gestión de los clubes. La medida busca fortalecer la transparencia, la competitividad y la eficiencia administrativa en la Liga MX.
Además, se pretende mejorar la coordinación con la Federación Mexicana de Fútbol, impulsando tanto el crecimiento comercial como el desarrollo deportivo del torneo. Especialistas consideran que este cambio en el modelo de gobierno alinea al futbol mexicano con estándares internacionales.