Chivas tuvo que pagar más de la mitad del sueldo de Alan Mozo para que Pachuca lo aceptara, mientras América decidió liquidar a Igor Lichnovsky porque mantenerlo sin jugar era más caro. Entre sueldos altos, sobrepoblación y urgencias deportivas, tanto Águilas como Rebaño tuvieron que “doblar las manos” para liberar plazas rumbo al Clausura 2026.
¿Valía la pena perder dinero con tal de limpiar el plantel?