Desde mayo inició la temporada de lluvias en México, un periodo que se mantendrá oficialmente hasta el 30 de noviembre de 2026, por la actividad de ciclones tropicales y otros sistemas meteorológicos.
Sin embargo, el comportamiento de las precipitaciones será variable: Mientras algunas regiones registrarán disminuciones temporales de humedad durante el verano, otras podrían enfrentar lluvias más intensas por la interacción de ondas tropicales, ciclones y frentes fríos.
En Puebla, se prevén escenarios distintos entre sierras, valles y zonas agrícolas, con una posible reducción de lluvias durante julio y agosto, seguida de un incremento de humedad hacia el otoño.
¿Cómo será la temporada de lluvias 2026 en Puebla?
De acuerdo con el comportamiento esperado para la temporada de lluvias 2026 en Puebla, durante julio y agosto podría presentarse una reducción temporal de precipitaciones asociada al periodo conocido como canícula, con temperaturas más elevadas y menor presencia de humedad en distintas regiones.
Esta disminución impactaría principalmente a zonas agrícolas de los Valles Centrales, la Mixteca poblana y municipios dedicados a cultivos de temporal, donde la falta de lluvias podría afectar el desarrollo de las siembras.
Sin embargo, hacia septiembre y octubre el panorama cambiaría debido a un posible aumento de humedad, favorecido por sistemas tropicales y condiciones atmosféricas propias del otoño. En este periodo, las regiones de la Sierra Norte, Sierra Nororiental y Sierra Negra podrían concentrar mayores acumulados de lluvia.
Para noviembre, aunque concluye oficialmente la temporada de lluvias y ciclones tropicales, la interacción de frentes fríos con humedad remanente podría mantener condiciones de inestabilidad, principalmente en zonas montañosas de Puebla.
¿Qué riesgos podría generar la temporada de lluvias 2026 en Puebla?
Cabe destacar que el comportamiento irregular de la temporada de lluvias 2026 en Puebla podría generar distintos riesgos dependiendo de cada región del estado.
Durante los periodos de menor precipitación, algunas zonas enfrentarían estrés hídrico y afectaciones en actividades agrícolas por la falta de agua.
En la Sierra Norte y Nororiental, el aumento de lluvias durante septiembre y octubre podría provocar saturación del suelo, elevando el riesgo de deslaves, derrumbes y afectaciones en caminos.
En los valles y zonas urbanas, las precipitaciones intensas podrían ocasionar inundaciones en vialidades y mayor presión sobre los sistemas de drenaje.
Finalmente, el sector agrícola enfrentaría un escenario contrastante por la posible falta de agua durante el verano y posteriormente por riesgos asociados al exceso de humedad, bajas temperaturas y heladas hacia el cierre de 2026.
Extraño registro en cámara del Popocatépetl causa sorpresa
