Aunque el Popocatépetl permanece bajo monitoreo permanente, especialistas de la UNAM explican que su principal riesgo no radica en una erupción inminente, sino en la gran cantidad de personas que habitan dentro de su zona de influencia. Más de 25 millones de habitantes viven en regiones de Puebla, Estado de México, Morelos y la Zona Metropolitana del Valle de México, por lo que cualquier incremento en la actividad del volcán podría afectar a millones de personas. Además, el magma del Popocatépetl es altamente viscoso, lo que favorece la acumulación de gases y la generación de explosiones con emisión de ceniza y material volcánico. No obstante, los expertos aclaran que actualmente no existe evidencia de una erupción catastrófica inminente y que el volcán es vigilado las 24 horas mediante monitoreo constante y reportes oficiales para mantener informada a la población.