Sequía en Roma deja al descubierto vestigios de casi 2 mil años
La fuerte sequía que afecta a Roma provocó un descenso considerable en el nivel del río Tíber, dejando nuevamente visibles los restos de una antigua estructura que durante gran parte del tiempo permanece cubierta por el agua. Se trata del llamado Puente de Nerón, ubicado en una zona cercana al Vaticano y considerado uno de los vestigios históricos que aún permanecen en el cauce del río.
La reducción del caudal permitió observar con mayor claridad partes de esta construcción romana, cuya antigüedad se aproxima a los 2 mil años. Aunque tradicionalmente se le conoce como Puente de Nerón por su relación histórica con el emperador romano, especialistas han señalado que la estructura podría ser incluso anterior a su gobierno y remontarse a la época del emperador Calígula, alrededor del año 39 después de Cristo.
Estos restos suelen aparecer únicamente cuando el nivel del Tíber baja de manera significativa, por lo que su exposición se ha convertido también en una muestra visible de la falta de agua que atraviesa la región. El caudal del río descendió a niveles muy inferiores a los habituales para esta época del año, como consecuencia de las altas temperaturas y la escasez de lluvias.
El hallazgo ha llamado la atención porque permite observar temporalmente una parte de la antigua Roma que normalmente permanece sumergida. Sin embargo, más allá del interés histórico y arqueológico, la aparición de las ruinas también refleja la intensidad de la sequía que afecta a la capital italiana y otras zonas del país.
Así, el descenso del río Tíber ha generado una imagen poco común: restos de una construcción utilizada hace siglos vuelven a emerger en pleno corazón de Roma, conectando un fenómeno climático actual con una parte del pasado del Imperio romano.