Descubrieron que es una de las mejores madres entre los invertebrados. En una muestra extrema de amor maternal, algunas hembras de ciempiés se sacrifican para que sus crías puedan sobrevivir: permanecen junto a ellas tras la eclosión y, cuando ya no hay nada más que comer, los pequeños se alimentan de su propio cuerpo. Una madre que lo da todo, literalmente.













