Robots humanoides buscan dar el salto del deporte al trabajo en Pekín
Los Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín regresarán en 2026 con un objetivo que va más allá de mostrar máquinas capaces de correr, saltar o jugar fútbol. En su segunda edición, la competencia buscará demostrar que estos robots también pueden desenvolverse en actividades relacionadas con el trabajo y situaciones de la vida cotidiana, ampliando considerablemente las pruebas inspiradas en escenarios reales.
En total se tienen programadas 51 pruebas, de las cuales 30 serán competitivas y 21 recrearán situaciones reales distribuidas en 20 escenarios diferentes. Entre ellos habrá fábricas, centros logísticos, supermercados, hoteles, operaciones de rescate y espacios domésticos. Esto representa un crecimiento importante respecto a la edición anterior, cuando únicamente se utilizaron seis escenarios de este tipo.
La escala del evento también aumentará considerablemente. En 2025 participaron alrededor de 280 equipos y 500 robots, mientras que para esta edición se contemplan 666 equipos y 2 mil 56 máquinas. Además, el número de encuentros y pruebas crecerá de 487 a mil 301. Pese a su carácter internacional, la mayoría de los participantes son de China, mientras que cerca de 30 equipos extranjeros llegarán desde 16 países.
Durante los entrenamientos previos ya se han podido observar importantes avances tecnológicos. Uno de los ejemplos es un robot desarrollado por un equipo de la Universidad de Hong Kong que puede jugar tenis de mesa de manera completamente autónoma. Para conseguirlo, sus desarrolladores trabajaron durante seis meses y utilizaron más de cien horas de datos recopilados de jugadores de alto nivel, cuyos movimientos fueron posteriormente transferidos al sistema del robot.
La máquina es capaz de analizar la trayectoria de la pelota, anticipar el movimiento, decidir cómo responder y ejecutar el golpe en fracciones de segundo. Durante una demostración también mostró la capacidad de modificar su respuesta dependiendo de su rival, devolviendo con menor velocidad los golpes suaves y aumentando la intensidad frente a tiros más rápidos. Estas habilidades podrían servir en el futuro para desarrollar robots capaces de manipular objetos dentro de hogares o entornos industriales.
Sin embargo, los entrenamientos también han dejado claro que la tecnología todavía enfrenta importantes desafíos. Durante las pruebas de fútbol, algunos humanoides perdieron el equilibrio al disputar el balón, se desorientaron o tardaron en regresar al juego. Uno de los equipos incluso reconoció que su robot tenía dificultades para localizar la pelota, por lo que tendrá que mejorar su sistema de visión.
Precisamente, capacidades como reconocer correctamente el entorno, controlar los movimientos y responder ante situaciones inesperadas son algunos de los principales aspectos que los desarrolladores continúan perfeccionando. Estas habilidades serán fundamentales si en el futuro se pretende utilizar robots humanoides de manera habitual en fábricas, hogares, comercios o tareas de rescate.
Así, los Juegos de Pekín funcionarán no solo como una competencia tecnológica, sino también como un laboratorio para evaluar cuánto han avanzado los robots humanoides y qué tan cerca se encuentran de pasar de las exhibiciones deportivas a convertirse en herramientas capaces de colaborar con las personas en actividades del mundo real.