Un aguacero repentino provocó severas inundaciones en Astana, la capital de Kazajistán, donde las lluvias torrenciales y una intensa granizada transformaron calles y avenidas en auténticos ríos. Las imágenes muestran vehículos varados y corrientes de agua que complicaron la movilidad y sorprendieron a los habitantes. El fenómeno ocurrió apenas unos días después de que la ciudad registrara una histórica ola de calor de 39.5 °C, reflejando los extremos cambios en las condiciones meteorológicas. Las autoridades mantienen el monitoreo de las zonas afectadas y exhortaron a la población a evitar transitar por calles inundadas mientras continúan las labores de atención.