La Agencia Espacial Europea (ESA) alcanzó un increíble logro gracias a la innovadora misión Proba-3, en la cual lograron que dos satélites volaran sincronizadosy con ello generaran el primer “eclipse solar total artificial” directamente en órbita. En TV Azteca Puebla te traemos los detalles.
¿Cómo se vio el “eclipse solar total artificial”?
La misión Proba-3, ha entregado las primeras imágenes de la atmósfera exterior del Sol, conocida como la corona solar, cuyas fotografías no solo validan el potencial de las tecnologías de vuelo en formación, sino que también proporcionan datos científicos cruciales que prometen profundizar nuestra comprensión del Sol y su misteriosa atmósfera.
En marzo de 2025, Proba-3 logró lo que sus dos naves espaciales, denominadas el Coronagraph y el Occulter, mantuvieran una formación perfecta a solo 150 metros de distancia durante varias horas, todo eso sin necesidad de control desde tierra.
Las naves lograron conservar su posición relativa con una precisión de apenas un milímetro, una proeza extraordinaria hecha posible por un conjunto de sistemas de navegación y posicionamiento de vanguardia.
Este acto logró demostrar el nivel de exactitud alcanzado, ya que las dos naves utilizaron su tiempo de vuelo en formación para generar estos eclipses solares totales artificiales en órbita. Se alinean cuidadosamente con el Sol, de tal manera que el disco de 1.4 metros de diámetro que lleva la nave Occulter cubre el brillante disco solar, proyectando una sombra de 8 centímetros sobre el instrumento óptico del Coronagraph, conocido como ASPIICS.
¿Un eclipse solar total artificial se comprara con uno natura?
La diferencia entre los ecplises artificiales y los “naturales” radica en que el Proba-3 puede crear un eclipse cada 19.6 horas en su órbita, a diferencia de los eclipses naturales, que ocurren aproximadamente una vez al año y duran solo unos minutos.
Además, el Proba-3 puede mantener su eclipse artificial hasta por seis horas. No obstante, este experimento está generando un cambio significativo en la forma en que los modelos informáticos simulan la corona solar y crean “eclipses digitales”.













