Cómo reducir el riesgo de salmonela al consumir huevos
Luego del retiro de más de 19 millones de huevos del mercado en Estados Unidos por posible contaminación con salmonela, especialistas reiteraron las medidas más importantes para disminuir el riesgo de contraer esta infección. La bacteria puede encontrarse en la superficie del huevo cuando entra en contacto con excrementos de la gallina o, en algunos casos, contaminar el interior antes de que se forme la cáscara, por lo que es fundamental mantener buenas prácticas de higiene y manipulación.
Entre las principales recomendaciones está comprar únicamente huevos que se mantengan refrigerados en el establecimiento, conservarlos en casa a una temperatura de 4 °C o menos y desechar aquellos que presenten grietas o daños en la cáscara. Al momento de prepararlos, se aconseja cocinarlos hasta que la clara y la yema estén completamente firmes, utilizar huevos pasteurizados en recetas que requieran huevo crudo o poco cocido y evitar consumir masas o mezclas sin hornear que contengan este ingrediente.
Las autoridades también recomiendan lavar las manos, utensilios y superficies después de manipular huevo crudo, además de refrigerar los alimentos preparados con huevo dentro de las dos horas posteriores a su cocción, o en una hora si la temperatura ambiente supera los 32 grados Celsius.
Los síntomas más comunes de la salmonela incluyen diarrea, fiebre, vómito y calambres estomacales. Estos pueden aparecer entre seis horas y seis días después del contagio y, por lo general, duran de cuatro a siete días. Aunque la mayoría de las personas se recupera sin tratamiento especializado y únicamente requiere mantenerse hidratada, los niños pequeños, adultos mayores y personas con el sistema inmunológico debilitado tienen un mayor riesgo de presentar complicaciones.
Los especialistas recomiendan buscar atención médica si la diarrea persiste por varios días, existe fiebre alta, vómitos prolongados, sangre en las heces o signos de deshidratación, ya que estos síntomas podrían indicar una infección más grave que requiere valoración profesional.