El solsticio de verano atrajo a turistas y poblanos a la zona arqueológica de Cholula, donde, a pesar del frío y la neblina, realizaron rituales y limpias para cargarse de energía. Desde temprano, grupos comenzaron a subir la pirámide con sombrillas, bufandas y flores para dar la bienvenida a la nueva estación.
En Cholula, muchos celebraron el solsticio de verano con saludos al sol, meditaciones y ceremonias espirituales, convencidos de que la energía fluye incluso sin la presencia directa del sol. Las condiciones climáticas no impidieron que decenas de personas se reunieran para conectar con su espíritu y compartir un momento de armonía.












