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¿Es normal que haya tantos huracanes en el Pacífico? La explicación detrás de Odalys, Polo y Trudy

Odalys, Polo, Rachel, Simón y Trudy marcaron la temporada de ciclones de 2026. Especialistas señalan dos factores que favorecen su intensificación.

Crédito: Google Gemini

La formación consecutiva de ciclones de gran intensidad en el océano Pacífico ha puesto bajo vigilancia a distintas regiones de México. Los huracanes Odalys, Polo, Rachel, Simón y Trudy protagonizaron esta racha meteorológica, cuyo comportamiento se relaciona con dos factores: el fenómeno de El Niño y el calentamiento global.

¿Cómo influyen El Niño y el cambio climático en la formación de ciclones?

De acuerdo con reportes internacionales, ambos fenómenos favorecen condiciones para el desarrollo de ciclones intensos: El Niño provoca un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial y puede reducir la cizalladura del viento, lo que facilita la organización de las tormentas.

A esto se suma el calentamiento global, que eleva la temperatura de los océanos, fuentes de energía y humedad para los ciclones tropicales, por lo que esta combinación puede favorecer su intensificación.

¿Qué ocurrió con Odalys, Polo, Rachel, Simón y Trudy?

Odalys alcanzó la categoría 4, mientras que Polo llegó a categoría 5 poco más de 30 horas después de formarse. Rachel llegó a categoría 3 el 1 de octubre. Posteriormente se sumaron Simón y Trudy; esta última alcanzó categoría 3, con vientos sostenidos de 195 kilómetros por hora, antes de debilitarse.

Aunque octubre suele ser un periodo activo para los ciclones del Pacífico, la rápida intensificación preocupa a los especialistas, sin embargo, no todos los huracanes responden de la misma manera ni pueden atribuirse exclusivamente al cambio climático o a El Niño.

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